jueves, 7 de junio de 2012

MARIA ANTONIETA: opulencia y rococó


-Hoy hay mucha gente en Versalles.- 
Esta fue la frase que Maria Antonieta (Kirsten Dunst) se vio obligada a pronunciar ante la presencia de la amante del Rey. Las cuestiones de protocolo impedían a Madame Du Barry dirigirle la palabra a la delfina de Francia, si ella no pronunciaba antes unas palabras, por cuestiones de protocolo.


Ambas poseían además dos estilos y vidas absolutamente chocantes. Por un lado Madame Du Barry disfrutaba con las excentricidades de un estilo exótico en colores intensos dentro del lenguaje de los trajes barrocos. Recargaba sus atuendos con las joyas que le regalaba el rey, rozando deliberadamente el exceso como una forma de llamar la atención ante la corte francesa. Por este motivo era objeto de las burlas de la propia Maria Antonieta y el resto de la corte, como bien refleja este film de Sofia Coppola (2006).
Si bien no voy a detenerme mucho a hablar del ritmo narrativo de la película y otros aspectos biográficos de la reina que no encajan con mis gustos cinematográficos, si considero que estéticamente es una película formidable. Coppola realiza un retrato diferente aunque superficial de la vida de una reina adolescente en Versalles -a través de la interpretación de Kirsten Dunst (con la que ya había trabajado anteriormente en Las Vírgenes Suicidas).

Milena Canonero, consiguió el Óscar por el vestuario de la película, que conllevó un intenso trabajo de documentación y estudio de la estética a través de grabados y pinturas. Pero Canonero ha trabajado en films tan variados como la Naranja Mecánica, Macbeth, la II y III parte de El Padrino o Romeo y Julieta.

El estilo de los vestidos de Maria Antonieta está directamente inspirado en las pinturas que se conservan de ella, y al contrario que Mademe Du Barry o el resto de la corte, la delfina consagra la excentricidad francesa con los tonos pastel a través de las plumas, los abanicos, los llamativos tocados y las joyas. Además pone de moda las pelucas XXL en Versalles. 

La corte de Maria Antonieta luce los mismos tonos pastel que ella haciendo que su estética contraste con las extravagancias del resto de la corte, que sí utiliza tonos más marcados. El delfín por otro lado lleva un estilo afrancesado sin buscar llamar la atención ni el exceso.Su gama cromática va desde los tonos pastel o otros más intensos y oscuros. Durante las primeras etapas se le ve menos afrancesado que en la últimas en cuanto al uso de pelucas blancas.

En la última etapa del film el vestuario refleja el cambio de actitud de la reina de Francia, cuando se aleja de la corte al Petit Trianon para llevar una vida alejada del protocolo y los excesos del juego, entre otros. Las pelucas y los vestidos se rebajan en volúmen y rigidez para quedarse en delicados y sencillos trajes y peinados. El vestuario evoluciona y nos cuenta como Maria Antonieta pasa de encontrarse vigilada y encorsetada las 24 horas del día a como busca su propio espacio de comodidad y tranquilidad lejos de los desfiles de lujo que bien podría haber firmado Galliano en su etapa en Dior.


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